Un viaje por la cosmovisión y la memoria de los pueblos del sur de la américa precolombina

Incluir la visión de los pueblos originarios del territorio llamado Chile, resulta un desafío profundo, implica rescatar de nuestras propias memorias las culturas sojuzgadas, invisibilizadas, que permanecen en la superficie de lo visible como minorías, en el humus de nuestro inconsciente, para hacerlas visibles en el reino del Tarot. Y complementario al desafío de hacerlas evidentes implica la tarea de integrar en el mundo de los conocimientos que el tarot, como instrumento de acceso a los mundos psíquicos, ha tenido en el mundo occidental desde siglos, poniendo cosmovisiones, personajes, paisajes, mensajes de los pueblos del sur del mundo.

Entonces huilliches, aymarás, chonos, selknam, onas, diaguitas, alboyancos, mapuches, adquieren rostros a través del viaje que el tarot ofrece en los arcanos mayores y en los arcanos menores, desplegándose la matriz mítica de esos pueblos, en una mixtura que reconoce eso, el sincretismo, el mestizaje de nuestras voces, de las voces de los espíritus que dejaron los ancestros de nuestras tierras y el devenir de nuestras humanidades en esta integración/mestizaje sociocultural que portamos, producto de la conquista acontecida desde la llegada de los españoles al vasto mundo indígena que poblaba nuestro continente.

El viaje

A lo largo de la presentación del tarot de los pueblos del sur de América viajamos por los estadios de nacimiento, crecimiento, expansión y muerte, imaginado desde las creencias de los pueblos de nuestros lagares y de los 4 elementos primordiales: aire, fuego, agua y tierra y su expresión en los pueblos compenetrados en sus desarrollos con la naturaleza, nutridos sus cosmovisiones, de sus panteones y sus hábitats. Los arquetipos utilizados en el tarot, compartiendo la visión de C.G .Jung, se constituyen en dimensiones transversales que acercan desde el inconsciente colectivo la mixtura de imágenes, mitos y ritos que conectan el alma y las funciones psíquicas con los viajes personales que cada uno, cada una hace en la búsqueda de su sentido en la vida.

Ana Cáceres Orellana

Los cuatro elementos de la naturaleza: fuego, agua, aire, tierra

Porque somos tierra, y somos aire y agua y fuego, somos parte del universo y el universo que habitamos nos habita. Existe una energía suprema de la que originan todas las cosas. Somos parte de esa energía universal y responsables de cada uno de nuestros actos en la tierra. Si se quiere entender la evolución solo hay que observar la naturaleza, en ella están escritos todos los mensajes que necesitamos para transitar el camino.

Arcanos

El Tarot de los pueblos del Sur de Ámerica, producto de la visión de Myriam García Jorquera, fue construido, junto a Jacqueline Peters Lafourcade, en un trabajo colectivo, de investigación y re creación de cada arquetipo.

Las ilustraciones fueron realizadas por Jacqueline Peters Lafourcade, fruto del anclaje de imágenes del trabajo de las artífices, en un profundo trabajo estético y esotérico.

El Tarot se compone de 82 cartas: 4 portales elementales y 22 arcanos mayores pintados al oleo y 56 arcanos menores en técnica mixta en base a acuarela.

Acá les presentamos algunos de los arcanos que componen esta serie

La Madre Lunar

En estado primordial, en soledad, con el pulsar de su tambor se conecta con el corazón de la madre tierra. La noche y el Tucuquere (lechuza chilena) son su compañía. El árbol es su templo, su lugar sagrado escogido por ella para conectarse y efectuar su ritual.

Ella representa la energía femenina transversal a todas las etnias. Principio Ying, conciencia receptiva, acción contemplativa. Simboliza la luna, la noche, lo uterino, la intuición, la espiritualidad, lo onírico, la comprensión profunda de los tres mundos: físico, mental y espiritual. Ella nos conecta a la intuición, a la sabiduría y al misterio… nos pone en contacto con la verdad más profunda…

La Madre Solar

“debemos volver al cuerpo para recrear el espíritu y dar así una nueva realidad a la experiencia humana” (C. Jung)

Mujer que habita en la zona del río Choapa hacia la cordillera, en lo que serían después los asentamientos Diaguitas. Ella representa la tierra, desde donde nace toda la vida y a donde retornamos al final del ciclo natural. Descansa cobijada en su embarazo por una naturaleza benéfica. Un Algarrobo le da sombra, cobijo y alimento. Las flores del desierto florido la adornan, la mariposa del chagual la bendice con su vuelo, posee el poder de lo femenino que es reforzado por la piedra mortero de formas redondeadas. Arquetipo de la conciencia solar yin, es la madre tierra que sustenta, nutre, contiene.

El Padre Solar

Hombre de la cultura Alboyanco,ataviado con sus símbolos de poder, apoyado en su bastón de mando que a la vez es un instrumento musical, usado en rituales sagrados. Usa la Clava en su mano derecha, símbolo de poder masculino.

La nieve, el frío de esa zona del sur del continente, representa las emociones en espera de ser entibiadas, el mundo emocional se posterga. Aún así, aparece el verde entre la nieve, la Araucaria es su templo, su animal de poder, el Puma, lo protege. No invade su territorio, existe respeto mutuo.

Arquetipo activo yang, rige la conciencia solar personificada en el padre protector. Racioanlidad, estructura y orden, nos conecta a la creatividad estructurada, al control de las emociones, al sentido de la resposabilidad y la autonomía.

El Padre Lunar

Poseedor del conocimiento sagrado que obtuvo a través de experiencias místicas, especialista en rituales capaz de establecer vínculos insospechados con las divinidades, conocedor de las formas que habitan en el mundo de lo sagrado. Su pueblo se establece en los valles y litoral marino, entre los ríos Copiapó y Choapa, llamados más adelante cultura Molle. En estos lugares, las gentes del pasado grabaron escenas y figuras humanas que impresionan por el tratamiento de sus ojos, los que parecen mirar más allá de la realidad cotidiana. El conecta a través de la pipa llamada tembetá, utilizada en contextos chamánicos para fumar sustancias psicoactivas, que abren al mundo de la visión de la otra realidad que quedó plasmada en su arte, los petroglifos. Cultura previa al asentamiento diaguita en la zona.

Es el comunicador de sus visiones de “la otra realidad”, su palabra es sagrada porque proviene directamente del espíritu invocado. No existen escrituras sagradas, ni protocolos. E s palabra viva, es palabra divina. Es el arquetipo de la conciencia lunar yang, el compañero de nuestra Madre Lunar, cuya unión obsequiaba a nuestros ancestros la sensación de pertenencia a la creación y sentirse parte del todo.

La Rueda de la Vida

La visión de la realidad que los rodea se manifiesta en la observación de los cuatro elementos fundamentales para la vida. Estos se manifiestan en los cuatro costados de la imagen, tierra, fuego, aire y agua, se intercalan y se funden en una danza eterna y vital.

El espacio en blanco, está delimitado por la forma geométrica que representa la *Chakana (idioma Kunza) o Kalülche (idioma Mapudungún), símbolo sagrado y de inmortalidad, que es la representación de la constelación llamada la Cruz del Sur.

Yendo hacia el centro de la imagen, se encuentran unidas en un círculo en movimiento similar al símbolo Yin- yang oriental, las dos serpientes que participan en el Mito de la creación del mundo. Y en el centro, la imagen de la Luna y el Sol, luminarias que acompañan al ser humano desde los primeros tiempos, y que representan la dualidad noche/día, y el eterno ciclo que permite la existencia de la vida.

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